Nadie los obliga a ser súper productivos: ¿por qué la cuarentena quita el deseo de hacer?

El aislamiento nos está dando mucho tiempo y sabemos muy bien lo que podemos hacer. Dedicarse a aficiones e intereses, asistir a ese curso en línea mostrar más

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El aislamiento nos está dando mucho tiempo y sabemos muy bien lo que podemos hacer. Dedicarse a aficiones e intereses, asistir a ese curso en línea que siempre hemos dejado de lado, aprender el uso de ese idioma que no teníamos tiempo para profundizar y muchas otras cosas. Las propuestas en la web abundan, en las redes sociales parece que todos están aprovechando el tiempo libre al máximo, y sabemos que bastaría un poco de buena voluntad para utilizar este tiempo de manera productiva. Sin embargo, no estamos lidiando con ese sentimiento de pereza y pasividad que estamos viviendo. No queremos hacer nada y no sabemos cómo activarnos. Es por eso que en esta situación es normal ser menos productivo que la vida normal y cómo resolver la cuestión (si usted tiene ganas de hacerlo).

La mente está acostumbrada a tener los tiempos marcados por una rutina y tener demasiada libertad puede desorientar. No son productivos porque no hay tiempos estructurados. Ustedes deciden cuándo despertarse, cuándo empezar a trabajar o si hacer un pastel. No hay ninguna obligación externa, ningún deber fijo al que referirse, ningún control social, y esto puede llevar a una profunda crisis. Es como quitar las señales de tráfico. La reacción más humana a este sentimiento es esperar a que alguien o algo nos diga qué camino tomar.

Cuanto más tiempo estemos conectados, menos productivos seremos Pasamos más horas delante de teléfonos, tabletas y ordenadores. Otro elemento que empuja a la pereza es la conexión constante. Con todo este tiempo, estamos mucho más conectados a las redes sociales. Muchos de nuestros contactos continúan compartiendo su día, iniciar el desafío, proponer actividades. Y así terminamos pasando muchas horas conectadas a la vida de otras personas. Mientras tanto, nuestro día pasa y sube el nivel de ansiedad mientras que baja el de la autoestima. Uno tiene la sensación de que no ha hecho nada y esto a menudo genera culpa.

No son productivos, ¿y qué? La mejor manera de vivir la cuarentena es escuchar nuestras necesidades La cuestión es: ¿por qué les importa tanto ser productivos y generar resultados? Estamos acostumbrados a recibir continuamente peticiones del exterior, a ser sobrevalorados y a vivir obligaciones e imposiciones a las que no podemos sustraernos. En esta situación no podemos dejar de buscar de nuevo todo esto, cuando, por el contrario, bastaría vivir este momento escuchando lo que necesitamos, sin coacciones.

Si no te apetece, ¡está bien! Aprovecha para hacer las paces con el aburrimiento
Si no están de humor para la lección de pilates de Influencer, o si los pasteles que todos hornean quieren comerlos, pero no cocinarlos, está bien. No os obliguéis a hacer cosas que no os interesan, no os sintáis culpables si pasáis el día sin hacer nada. Ahora hay una oportunidad de reiniciarse y ponerse en contacto con el aburrimiento, y no hay nada de malo en hacerlo. Apaguen sus teléfonos y hagan lo que quieran en su tiempo. Escuchen sus necesidades y esa vocecita interna que indica el mejor camino para ustedes.

 

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